martes, 20 de mayo de 2008

De níquel y silicio

La espera dulce o amarga, social o solitaria, real o imaginaria esta ahí siempre... Nos persigue, solo que muchos de nosotros la vemos con los ojos de la indiferencia momentánea... Pero sin querer nos afecta, en lo más profundo de nuestros pensamientos queremos que suceda, que esa conexión se geste, y el maldito teléfono celular termine de repicar, pero no, ahí esta estátatico riéndose de nuestra ansiedad y burlándose incomodo de nuestro constante manoseo.
En cambio su pantalla refleja una nada tan absurda que golpeamos el celular esperando en vano que arroje el parpadeo del mensaje. No hay llamada o si quiera repique. Apagamos y encendemos el aparato con la enferma convicción de que algunas conexiones en sus tripas de níquel y silicio ha fallado impidiendo la entrada de la llamada esperada, y ante la decepción lo silenciamos y lo alejamos de nuestra vista, nos marchamos a fumarnos un cigarro, a tomarnos un café o alguna bebida mas fuerte, más espirituosa a ver si despeja esos pensamientos tan densos de mañana, de tarde, de noche o inclusive de madrugada. Y a la vuelta, con la incertidumbre anudada en la garganta, nos asomamos de reojo al abismo a ver si esa llamada perdida aparece, si vemos ese cumulo de tierra firme en nuestra debacle que representan ese numero tan conocido en la pantalla titilante.
No hay mucha ciencia en una transitoria ruptura de la comunicación cotidiana entre dos que forman pareja estable o inestable (o al menos intentan), más que los múltiples chantajes que planeamos tras el enfado o la incomodidad del desplante.... Pero en los primerizos esconde sibilinas luchas de poder. Tanto ella como él marcarán un territorio en el que la iniciativa juega un papel decisivo: aquel que ceda el paso pierde terreno y dominio sobre el otro. Cuando ni si quiera hay camino por andar un "yo te llamo" es la coartada más cómoda para desaparecer.
Frederic Beigbeder, escritor francés y critico literario apunto: "el amor es un teléfono que no suena"... y ni hablar de los mails y el msn, pero eso ya, es otra historia...

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