El crimen es mentirse a si mismo, es estar en desacuerdo con la propia y cruda verdad: la objetividad es estar de acuerdo con la propia subjetividad, es decir no mentir... que lío, y no lo digo yo, me lo dice Eugene Ionesco, dramaturgo de lo absurdo.
"En mis controversias; en mis conflictos, estoy siempre en desventaja, desde el principio, un poco desarmado, porque el hecho de saber que ni estoy equivocado ni tengo razón, me produce mala conciencia. Sin embargo, como tengo, a pesar de todo, vocación de objetividad, compruebo, a la vez la realidad de mi subjetividad de los demás. Esa subjetividad desfigura, hace imposible, el conocimiento: de la realidad. Se trata, sin embargo de una subjetividad elemental, de la que podrían llegar a tener conciencia, la de las posturas previas, de los intereses individuales mezquinos, de las insatisfacciones, de las reivindicaciones personales que los reinvindicadores pretenden que son desinteresadas, objetivas, que presentan como una exigencia de moralidad. Sé lo que la mayor parte de las personas ocultan, mediocre y vergonzoso, deseos de poder y avaricia, cuando adoptan una actitud. Detrás de tanta ideología se ocultan, pues, las pasiones individuales que forman la mala fe, que corrompen, que invalidan, el valor de una actitud cuya falsa generosidad no debe engañarnos... O, si no, admitir que todos los deseo están justificados." Eugene Ionesco, Diarios.
¿Aplica o no aplica? Puede que se "ajuste" a muchas cosas... pero que coño se yo... (Conversa conmigo mismo)


1 comentario:
Aunque querramos ver la realidad lo más objetivamente posible, es imposible... el simple hecho de ver (con los ojos de uno y no de otro) nos hace subjetivos.
La subjetividad es arrechísima ( subjetivamente hablando...)
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